El error positivo

Un libro sobre cómo convertir los errores en oportunidades.

Errores habituales a la hora de preparar un plan económico-financiero

Ya os hemos contado que vamos a estar en Vitoria el día 27 de octubre en las jornadas Emprender. El camino hacia la creación de tu empresa, organizadas por el Ayuntamiento de Vitoria y la Universidad del País Vasco.

Pues bien. Preparando nuestras intervenciones, nos hemos encontrado con la documentación que manejamos en su día para escribir el libro acerca de los errores más habituales que cometen los nuevos emprendedores a la hora de hincarle el diente a un plan económico financiero.

Éste es un extracto pequeñito (a pesar de la extensión) de una entrevista con Roberto Vieites, responsable de Evaluación y Diagnóstico de Proyectos en el BIC GALICIA (el mérito de la calidad del contenido es suyo… recordad que nosotros dos sólo somos periodistas):

¿Cuáles son los principales errores que cometen los emprendedores a la hora de abordar el plan económico-financiero?

1. Actitud Negativa ante el Plan Económico Financiero

“El primer fallo que veo en los emprendedores es la actitud hacia el plan económico y financiero y no considerarse capacitados para realizar el propio plan económico y financiero, especialmente cuando es más complicado realizar el Plan de empresa sobre el que el Plan económico y financiero se basará. A veces se entiende como Plan de Empresa precisamente a este PEF, pero no es así, ya que el PE contiene en si mismo otros planes como el de marketing, producción, ventas, calidad, riesgos laborales… En otras ocasiones, se entiende al PEF y al resto del PE como dos entidades separadas, que se pueden hacer de manera independientes. Es como si “lo importante” fuese el PEF y el resto fuesen “literatura”. Nada más lejos de la realidad ya que el PEF es la cuantificación de las estrategias y acciones que se establecen en el PE. Es habitual que los emprendedores digan que no son poseen formación especializada y que no sabrán hacer el plan económico. Les respondo que yo tampoco, yo no soy titulado en Empresariales ni en Económicas, eso les suele sorprender, pero les digo pero que esto no es un requisito imprescindible para hacer un buen plan económico. Actualmente existen numerosas herramientas informáticas que realizan las operaciones y cálculos necesarios para el cálculo de las Amortizaciones, la Cuenta de Resultados, la Tesorería, Ratios, Estados de Origen y Aplicación de Fondos…etc…esto no es necesario saber cómo calcularlo… hay herramientas on line gratuitas que ayudan a calcularlo. Los datos que se necesitan para elaborar el plan económico ya los conocen generalmente los propios emprendedores -que ya han reflexionado sobre su idea-: Cuánto dinero necesitan (inversiones), cómo lo conseguirán (financiación), cuánto venderán y a qué precio (ingresos), cuáles serán los costes variables de sus servicios y ventas, y cuáles serán sus costes fijos –incluyendo salarios…”.

2.No tener en cuenta el Fondo de Maniobra

“En la financiación los emprendedores no cuentan con el FONDO DE MANIOBRA. Es habitual que al tutorizar observar como el emprendedor calcula sus necesidades financieras en base a la inversión necesaria para “abrir su negocio”, gastos de constitución, reforma de oficina, software, herramientas de trabajo, , ordenadores…etc, calculan el coste y sobre eso calculan la financiación necesaria (propia y ajena). Este error suele suponer dificultades de última hora cuando se da cuenta de que deberá aportar más capital o solicitar un préstamo mayor o abrir una línea de crédito. Es necesario contar con una cantidad de dinero “a mayores” para la compra de materias primas y para soportar los gastos de la empresa hasta que esta genere ingresos (salarios, alquileres, comunicaciones…) Esta cantidad de dinero y su porcentaje en relación con la inversión varía en función de la actividad, no tiene nada que ver poner en marcha un local de hostelería, que previsiblemente recibirá ingresos desde el primer momento, con una consultora medioambiental por ejemplo, cuyos primeros clientes e ingresos pueden tardar meses en llegar. El capital vinculado al fondo de maniobra presenta también dos características que afectan a la puesta en marcha de la empresa, es un capital que generalmente no se subvenciona –o lo hace en un porcentaje pequeño- en los programas de ayuda de la administración, ni con subvenciones a fondo perdido ni con ayudas financieras, lo que puede “destrozar” las necesidades económicas previstas por los emprendedores”.

3. Confundir ingresos con cobros

“Los emprendedores a la hora de realizar el plan económico no tienen en cuenta o no prestan atención a los plazos de pago y cobros, o los ponen en base a su idea preconcebida. Es necesario conocer las prácticas habituales del sector e intentar además, conocerlas para las nuevas empresas, ya que pueden ser diferentes de las habituales para empresas ya consolidadas. En otro apartado de este documento amplío los comentarios sobre la Política de Circulante

4. Falta de planificación y desconocimiento sobre las fórmulas de financiación

“Puede sonar exagerado pero no lo es, muchos emprendedores con su plan de empresa ya muy avanzado deconocen realmente el dinero que necesitan o no lo han calculado bien (fondo de maniobra no incluido) o desconocen las fórmulas en que pueden solventar sus dificultades –líneas de crédito, líneas de descuento, préstamos participativos, leasing, renting….o simplemente no se han puesto en contacto con ninguna entidad financiera para testar de forma inicial si éstas les prestarán el dinero que necesitan o una parte del mismo. Tutorizamos un emprendedor que quería crear una conservera en la zona de la costa de la morte, había elegido el local, contactado con proveedores, distribución…todo encajaba a la perfección pero aún no había hablado con ninguna entidad financiera sobre los 700.000 euros que necesitaba para realizar el proyecto. Cuando lo hizo y a la vista del escaso porcentaje de capital propio que aportaba ninguna entidad le facilitó el dinero.. Fue necesario reorientar el proyecto hacia la búsqueda de socios que aportasen capital…algo que no suele gustar a los emprendedores que no quieren perder el control de su proyecto. Es necesario desde el principio simultanear el proyecto con las búsquedas de financiación, no se puede ir a una entidad financiera con una vaga idea de lo que queremos hacer, pero tampoco podemos dejarlo para el último momento, cuando tengamos hasta el personal seleccionado. El proyecto debe incluir en su desarrollo a las entidades que lo financiarán, sean socios, proveedores o bancos y cajas, desde un primer contacto inicial hasta las fase final, esto nos hará ganar confianza ante los responsables de estas entidades y a la vez nos facilitará el conocimiento de numerosas fórmulas de financiación que los emprendedores desconocen o no conocen en profundidad como leasging, renting, pagarés, líneas de descuento, préstamos participativos, sociedades de garantía recíproca, business angels…etc”.

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Errores a la japonesa, a la estadounidense y a la española

Nos alegra ver que no somos lo únicos que pensamos que la percepción sobre los conceptos error/éxito/fracaso va unida a las características culturales y geográficas. Hoy nos hemos encontrado con un interesante artículo en el NYT:

FOR Americans, failure tends to be accepted as an intrinsic feature of an economic system in which risk-taking often brings great reward. If necessity is the mother of invention, then failure is the unfortunate progeny of often-lucrative adventuring. Failure is, of course, wrenching. Yet the American narrative is littered with examples of heroes’ transcending past calamities, their failures worn as badges of resilience. 

In Japan, by contrast, failure traditionally carries a deeper stigma, an enduring shame that limits the appetite for risk, in the view of many of the nation’s cultural observers. This makes the Japanese far less comfortable with choices that increase the prospect of failure, even if they promise greater potential gains.

En el capítulo 8 de ‘El error positivo’ hablamos (a partir de estudios y de la opinión de expertos, que nosotros sólo somos periodistas) de las diferentes perspectivas sobre estos conceptos en hombres y mujeres, en emprendedores españoles y extranjeros, incluso en la influencia de si se emprende por necesidad o por oportunidad, y, claro, nos ha llamado la atención este artículo.

El periodista Peter S. Goodman, en su artículo ‘Failure Offers Lessons Japan Would Rather Forget‘ en el The New York Times, se ha hecho una pregunta similar, sólo que comparando cómo se comportan los estadounidenses y los japoneses frente a la asunción de riesgos y a la aceptación del fracaso.

Para los primeros, dice Goodman, “el fracaso es una característica intrínseca de un sistema económico en el que a menudo el riesgo proporciona grandes recompensas”. Y, por tanto, tienden a aceptarlo. Por el contrario, para los japoneses, “tradicionalmente, el fracaso comporta un estigma más profundo, una vergüenza duradera que limita el ansia de riesgo”.

Y lo más curioso del asunto es que conocen y aceptan esas limitaciones y han intentado poner remedio “inculcando una mayor tolerancia al fracaso”, señala Goodman. ¡¡¡Han creado una Asociación para el Estudio del Fracaso, algo que a nosotros nos parece una buena iniciativa!!!

¿Por qué nos parece una buena iniciativa? Ahí va un dato: El último informe GEM, elaborado anualmente por el Instituto de Empresa en España, en el que se evalúan todos los factores que influyen en el cierre y puesta en marcha de nuevas empresas, advierte que el temor al fracaso entre los que deciden emprender ha aumentado con respecto a años anteriores, situándose en el 48,5%, y se ha equiparado en todos los grupos estudiados (españoles, extranjeros comunitarios y extranjeros de régimen general).

Ese miedo al riesgo también ha aumentado respecto a la población en general estudiada por el GEM (españoles de 18 a 64 años) igualándose prácticamente a los niveles de 2004 cuando el 48,3% (en 2008 ha sido del 48,2%) afirmaba que “el miedo al fracaso sería un obstáculo para emprender”.

Como destaca el Círculo de Empresarios, basándose en datos del Eurobarómetro 2007 (4), “España es el país (de la Unión Europea y Estados Unidos, que también se tomó como referencia para este estudio) donde más peso tiene, en la elección de un trabajo por cuenta ajena, el temor a las consecuencias legales y sociales del fracaso”.

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