El error positivo

Un libro sobre cómo convertir los errores en oportunidades.

Ponencia ‘Oportunidades de negocio’

Anuncios

Archivado en: libro

Ponencia ‘Emprender y no morir en el intento’

Archivado en: libro

Perspectiva local en un mercado global

Detente. Para un momento. Deja lo que estás haciendo. Levántate. Acércate a la ventana más cercana y mira. Contempla en silencio durante unos minutos. ¿Qué has visto? ¿A que hay vida al otro lado? ¿A que no estás sólo en el mundo? ¿A que si tu te detienes un momento, el mundo sigue girando? Este pequeño y, si me apuras, tonto y barato ejercicio viene bien para no olvidar nunca que formas –formamos– parte de un colectivo y que lo que tu haces, como lo que hacen otros, nos influye, de una u otra manera.

Esta enrevesada y ñoña forma de llamar tu atención es para transmitirte la confirmación de la sensación que he tenido mientras preparaba y escribía el dossier ’100 ideas de negocio’, que acabamos de cerrar y que publicaremos en nuestro número 183.

En el citado reportaje, sacamos 100 oportunidades de negocio de diferentes sectores de actividad que podrías poner en marcha. Somos conscientes –y te avisamos de ello– que son sólo ideas. Y las ideas, sin más, no tienen valor. Somos sinceros también al decirte que no esperes encontrar 100 ideas originales –porque la rueda y dos cosas más se inventaron hace mucho tiempo–, pero sí te ofrecemos un centenar de oportunidades que puedes convertir en negocio analizando concienzudamente los cinco puntos clásicos: producto y/o servicio, mercado, clientes, recursos financieros y equipo. Es decir, que nosotros ponemos las ideas y de ti dependen los análisis sesudos de su viabilidad y rentabilidad futura.

Permíteme también que le reste importancia a la forma en la que he buscado y encontrado las 100 ideas de negocio. Podría ‘venderte’ la sensación de que me ha costado mucho esfuerzo y muchas horas de sueño. No sería cierto si dijera que este dossier lo he hecho con la gorra, porque no ha sido así. Buscar, analizar y valorar las 100 ideas propuestas implica buscar, analizar y valorar muchas otras tantas más, para descartar muchas de ellas. Pero la búsqueda me ha resultado muy sencilla. Tan sólo he tenido que dedicarle tiempo. Disculpa esta falsa modestia, pero cualquiera lo podría hacer.

Ahora bien. Lo que quiero explicar con toda esta retahíla de sandeces y obviedades es que para localizar ese centenar de oportunidades de negocio tan sólo he tenido que analizar algo más de medio centenar de business angelsventure capital, aceleradoras e incubadoras de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Rusia, Portugal, Bélgica, Suiza, Holanda, Suecia, Noruega, Luxemburgo, Chile y Argentina para saber en qué proyectos están invirtiendo y cuáles son las tendencias de mercado en diferentes sectores. De ahí el esfuerzo temporal que he dedicado y que cualquier otro podría haber hecho.

Toda esta megaintroducción me sirve para criticar –de forma constructiva– a muchos emprendedores que presumen –cuando se ponen en contacto con la revista– de la innovación, originalidad, autenticidad de sus ideas de negocio: ‘la mejor idea’, ‘lo nunca visto’, ‘la única’, ‘la primera’, ‘la más innovadora…’, nos dicen. Y no se si lo dicen por desconocimiento del mercado o por autoconvencimiento. Lo primero es malo, porque denota una falta de saber analizar con detenimiento, no sólo su idea de negocio, sino el mercado y todos los actores que se mueven en él. Pero lo segundo –el falso autoconvencimiento– es aún más peligroso, porque si vas con esa presuntuosidad a convencer a un potencial socio, es muy probable que éste reniegue de ti por ser poco fiable para los negocios.

Pues la confirmación de la sensación –de la que hablaba más arriba– es que cuando uno se atreve a mirar al exterior y deja de mirarse el ombligo se da cuenta de que somos una pequeñísima parte de un todo. Y lo que para nosotros puede representar ‘lo más auténtico’, si hacemos ese ejercicio de abrir nuestros ojos y nuestra mente a otros mercados, nos daremos cuenta que nuestra idea ya existe, que ya hay otras tantas copias en el mercado, mejores o iguales a la nuestra en muchas otras partes del mundo.

Y que haya otras ideas iguales que la nuestra por todo el globo no es malo; es normal. De lo que debemos ser conscientes es que cualquier idea que tengamos es muy probable que ya exista otra similar en Wichita (Estados Unidos), en Hamar (Noruega) o en San Petersburgo (Rusia), por poner tres ejemplos. Incluso, en Cuenca o en alguna otra ciudad española cercana a tu residencia. Creo que, por el bien de la viabilidad futura de tu idea y proyecto de negocio, no cuesta nada que le dediques un tiempo a bucear por la Red –ahora no hace falta viajar para conocer qué se está emprendiendo en otros rincones del mundo–. Este sencillo, cómodo y barato ejercicio te ayudará a tener una visión más completa de tu proyecto, a reforzarlo, a ver las lagunas, los fallos, las ventajas y desventajas, etc.

Si quieres iniciarte en el apasionante mundo de ver qué se hace por ahí, te recomiendo que empieces, por ejemplo, por aquí: CrunchBase. No te aburrirás, puedes conocer lo que están haciendo, de momento, ¡31.463 inversores!

Recuerda: de vez en cuando no viene mal que te detengas y mires por la ventana.

(Entrada original en www.emprendedores.es)

Archivado en: libro

¿Por qué es importante estar equivocado?

En ocasiones.

Nosotros dos, a veces, damos cosas por supuestas. Como, por ejemplo, que todo el mundo conoce este video de Kathryn Shulz.

Archivado en: libro, ,

La revista Forbes da en el clavo

La verdad es que pocas veces nos encontramos buenos artículos en la lengua de Shakespeare y Hemingway.

Nos ha sorprendido encontrar hoy este artículo (que no es de hoy, pero lo hemos visto hoy) en la revista Forbes porque, aleluya, no habla de errores tipo el-agua-moja, sino de los que a nosotros nos gustan. Son 10 errores con ‘fundamento’ que destaca Martin Zwilling (@StartupPro):

 1.- El primer error es constituir la sociedad antes de saber si vas a tener clientes y, por ende, negocio. Primero, comienza a generar ingresos y ya habrá tiempo de constituir tu empresa.

2.- Otro error –y que nosotros defendemos a ultranza– es no contar con un acuerdo entre los socios. Como dice Zwilling: “Los socios fundadores pueden ser amigos o cónyuges, pero las cosas cambian rápidamente para una empresa en crecimiento. Y esto mismo es aplicable a los socios estratégicos”.

3.- Otro error es ser rápido en contratar y lento en despedir cuando el trabajador no funciona.

4.- Otro error interesante es contratar profesionales que piensen como tú. Huye de la adulación, busca profesionales que reflexionen sobre las ideas y practiquen la escucha activa.

5.- Muy importante: tienes que ser muy conservador en las necesidades financieras. Calcula el dinero que necesitarás para arrancar y el que necesitarás para seguir financiando tu negocio. “El efectivo es más importante que el beneficio para una empresa”, dice Zwilling. Sin efectivo la empresa no llegará a conseguir beneficio, porque cerrará antes.

6.- Otro error es delegar el control y gestión de los gastos de tu empresa.

7.- Otro error es tomar uno solo todas las decisiones. Dice Zwilling que para que una empresa crezca, las decisiones las deben tomar expertos del equipo con experiencia.

8.- Otro error es que definir la estrategia es un proceso que se hace una sola vez. Zwilling recomienda estar alerta y ser flexible para girar a los vaivenes del mercado. Para eso es fundamental contar con un plan de ajuste revisable mensualmente y con planes B.

9.- Otro error es que ‘la crisis de todos los días’ te haga olvidar preocuparte de los temas que son ‘más importante’ para tu negocio. Zwilling recomienda concentrarse, primero, en las cosas más importantes: vender y servicio al cliente. También es importante saber cuándo delegar y cuándo descansar. Debes tener disciplina para establecer prioridades y centrarte en los objetivos.

10.- No hacer caso de los errores de otros. “El error más grande de las empresas en crecimiento es no aprender de los errores de otros, o incluso de sus propios errores. Sólo se puede aprender de un error después de admitir que lo hemos cometido. Los errores se debe celebrar y aprender de ellos”, dice Zwilling.

Archivado en: libro

Emprendedores que coleccionan historias de start-up fallidas

Saber que no estamos solos en el universo empresarial es un alivio. Resulta que no somos los únicos que nos preocupamos por reunir un historial de errores empresariales para poder aprender de ellos, economía y finanzas mediante.

Esta mañana nos hemos estado intercambiando correos electrónicos con David Blanco, CEO de Tractis, un emprendedor que asegura que es “otro enamorado de aprender de los errores ajenos (si es que algo así es posible)”. David nos contaba que en su blog cuenta con una página (“algo escondida”) donde colecciona historias de start-ups fallidas y las razones detrás de sus errrores: Odeo, Kiko, Xanadu… No tienen desperdicio.

Si el catálogo fuera de pymes españolas ya sería un sueño hecho realidad.

¡¡¡No estamos solos!!!

Archivado en: libro

American Apparel, sus errores y por qué es importante controlar la liquidez

“A partir del 30 de septiembre la compañía no estará al día con sus compromisos. La empresa espera trabajar para modificar las condiciones de ese crédito, pero no puede asegurar que tenga éxito con ello, por lo que no podemos estar seguros de conseguir la liquidez necesaria para seguir adelante con nuestras operaciones”. 

No lo podemos evitar. Leemos comunicados de prensa como éste y nos ponemos pesados con la liquidez y los errores financieros. American Apparel ha admitido esta semana que podría no tener suficiente liquidez para continuar sus operaciones en los próximos 12 meses…

¿Cómo puede decir una empresa que factura 434 millones de euros y tiene un beneficio de 1,1 millones de euros que puede no tener liquidez? Algo pasa cuando empresa anuncia que se queda sin circulante y que podría no hacer frente a una línea de crédito de uno de sus proveedores de crédito.

Está claro que gestionar una empresa que tiene esa facturación (en 2009) y ese beneficio (en 2009), y que cuenta con 10.000 empleados es complicado. Sobre todo en un sector como el del retail que ya es complicado y competitivo lo cojas por donde lo cojas.

Está claro que la crisis ha hecho que bajen las ventas (la empresa asegura que prevé una caída del 3% en sus ventas netas en el primer trimestre de 2010) y que dificulta el crédito (y eso que consiguió financiación de un fondo británico en junio, pero asegura que no es suficiente), pero eso no lo explica todo.

También es cierto que hace muchas cosas bien (abarca todo el proceso productivo: desde las elaboración de las prendas en sus fábricas hasta la distribución final en el punto de venta, lo que le sale más caro pero le diferencia de la mayoría de las cadenas de moda; trabaja sobre un nicho de mercado concreto (jóvenes) con productos muy concretos (camisetas); tiene un márketing impactante…), pero cuando el valor de tus acciones cae un 70% en doce meses es que algo estás haciendo mal, o es que no estás haciendo lo suficiente para remontar.

No toda la culpa se le puede echar a la crisis.

No hay que olvidar que han utilizado (primer y garrafal error) mano de obra ilegal en territorio estadounidense y les han pillado. Y no eran cuatro empleados… eran 1.500 empleados (sin contar 200 más ‘dudosos’) inmigrantes ilegales (ojo, el 25% de su plantilla) que no tuvo más remedio que despedir cuando se enteraron las autoridades.

Además, no sabemos cómo lo verán los estadounidenses, pero en cierto modo han ‘engañado’ a sus clientes (segundo y garrafal error que ya castigó el mercado de valores en su día). Venden ropa ‘Made in America’ (de hecho lo vendían como “made in downtown LA”) que estaba fabricada, en parte, por inmigrantes ilegales. Eso sí, en territorio americano. ¿Qué diferencia hay entre eso y producir en India? Y los contrataban porque eran más baratos (ni peores, ni menos merecedores de tener un puesto de trabajo, sólo más baratos) que los trabajadores estadounidenses. Las cosas como son.

Han hecho gala siempre de sus campañas de publicidad agresiva, pero es que esa publicidad agresiva les ha obligado a pagar una multa de 5 millones de dólares al cineasta Woody Allen. Se puede ser polémico, pero no tener que andar pagando indemnizaciones, y si no, que se lo digan a Oliveiro Toscani. Tendrán todos los seguros que quieran que lo cubran, pero cuando bajan las ventas, tienes que despedir al 25% de tu plantilla y encima llevas tu caja (liquidez) con pinzas es mejor no tener que hacer mano de este recurso (otro error) para llamar la atención de tus consumidores.

Dov Charney, presidente y fundador de la compañía, aseguraba en una entrevista publicada la semana pasada en Business Week:

“[No] se puede confiar en que los prestamistas estarán siempre cerca, que se comportarán de una forma ética y que siempre tendrán dinero. Tampoco se puede confiar en que los consumidores seguirán gastando y que tendremos empleo casi total en los países desarrollados”. ¿Se da cuenta ahora? A lo mejor tendría, ante la crisis, que haber cambiado de estrategia y, por ejemplo, reforzar su fondo de tesorería además de salir a buscar a nuevos inversores y nuevo crédito.

Esta historia nos ha recordado la historia que escribió nuestra compañera Pilar Alcázar en Emprendedores sobre la remontada de la cadena española Fun & Basics, que entró en concurso de acreedores por falta de liquidez y consiguió salir del pozo. El artículo está francamente bien. Fun & Basics no tiene el tamaño de American Apparel, pero compartía una falta de liquidez al esperar que llegara una financiación que no llegó en el peor momento para pedir financiación.

Y nos ha recordado lo que nos insisten hasta la saciedad todos los expertos en financiación de pymes que consultamos para los reportajes.

1. Una cosa es tener beneficio y otra, tener caja (vamos, dinero en el bolsillo). El beneficio es una opinión. La caja es una realidad.

2. La mayoría de las empresas que cierran lo hacen por falta de liquidez. Tienes que tenerle respeto. Mucho respeto.

Así que se nos ha ocurrido que te pueden interesar estos posts:

Errores finanzas 1

Errores finanzas 2

Errores finanzas 3

Archivado en: libro

Jeff Bezos y la teoría de Orbea

Llevamos escuchando y leyendo sobre la muerte del Kindle (el eBook de Amazon) frente al iPad una larga temporada.

Los ‘expertos’ (así, entre comitas) aseguran que el Kindle tiene que parecerse al iPad si quiere sobrevivir (hay, por cierto, un excelente resumen de Nicholas Deleon de las críticas en CrunchGear). Tras el lanzamiento del nuevo Kindle, esas críticas se han acentuado. Y Bezos ha tenido que salir al quite en una entrevista.

Viene a decir que su dispositivo es perfectamente compatible (en el sentido de que puede co-existir en el mercado) con el iPad y que está pensado para la gente que lee mucho, no para la gente que lo mismo lee, que escucha música o que ve vídeos o que se pone a trabajar en un PowerPoint para la oficina. Para eso, dice están dispositivos como el iPad. Para “lecturas de larga duración” (un buen naming y ‘concepting’) está el Kindle.

Bezos también dice que son los autores los que crean una experiencia de lectura, no un dispositivo. Es Shakespeare o Hemingway quien captura al lector. Y resalta que “nuestro trabajo es facilitar una experiencia… de conveniencia: que los libros se puedan descargar en 60 segundos, que la pila dure un mes y que el aparato no se caliente”.

Esta postura nos ha recordado a la lección que incluimos en El error positivo de la empresa Orbea, que cuando todo el mundo le decía que se estaba equivocando, ellos, conscientes de lo que hacían, y fieles a su día, hicieron oídos sordos y siguieron adelante. No es una mala lección: que los demás te digan que te estás equivocando, no quiere decir que te estás equivocando. Si quieres leer la historia, está en El error positivo.

Una curiosidad. Bezos siempre se ha comportado así. Bezos cuenta que justo un año después de poner en marcha su empresa, una de las grandes cadenas de librerías estadounidenses, Barnes & Noble, abría su tienda on line.

Ahí estaba una empresa de 125 empleados y 60 millones de dólares de facturación –lo que no estaba mal para un start-up– frente a un gigante de 3.000 empleados y una facturación de 3.000 millones de dólares.

La plantilla tenía miedo y ese miedo había llegado a oídos de Bezos, que enseguida le reunió a todos. “Está bien”, les dijo, “si queréis levantaros por las mañanas con miedo, hacedlo si queréis, pero no os levantéis con miedo a la competencia, sino tened miedo de los consumidores, que son los que nos pagan”.

Les decía que no se desenfocaran de su negocio: pensar en cómo atraer a sus consumidores. Tampoco es una mala lección.

ACTUALIZACIÓN: El sorprendente mundo del SEO:

Archivado en: libro

Acertar fracasando en La Vanguardia y El País

Hay ocasiones en los que no nos sentimos tan solos…

Tom Byers, formador de emprendedores en la Universidad de Stanford, dice hoy en La Contra de La Vanguardia:

“El éxito forma parte del fracaso, del mismo modo que el niño que no se cae nunca no aprende a andar. Lo único que exigimos es ética en el fracaso. Es decir, que te equivoques es tan honorable como que aciertes, pero en ambos casos sin faltar a la ética. El único fracaso no es ganar o perder dinero, sino engañar a los demás”.

Merece la pena que os leáis esa entrevista. No tiene desperdicio.

Nos ha llamado la atención que esta entrevista llegue tres días después que otra que también hablaba de acertar fracasando:

El domingo en El País Negocios hablaba otro profesor de la Haas School of Business de la Universidad de California, Berkeley (EE UU), Henry Chesbrough. Por si no sabes quién es, es el tipo que se inventó eso de la innovación abierta (open innovation). Chesbrough decía cosas en la entrevista como:

“Los mismos directivos que siempre hablan de innovación suelen ser los primeros en castigar el fracaso”.

“Porque los modelos de negocio exitosos desarrollan inercia. Es muy fácil seguir haciendo lo mismo que trajo dinero en el pasado. Es un área donde la mayoría de las compañías son muy débiles. A los directivos les encanta hablar de innovación, pero no de riesgo y fracaso”.

A lo mejor te suena lo que dicen. Aparece en ‘El error positivo’ (editorial Planeta), pero tú ya lo has leído, ¿verdad? Si no lo has leído todavía y quieres conocer experiencias 100% españolas de gestión de los errores y del miedo al fracaso, pincha aquí.

Archivado en: libro

Más links rápidos: más errores de emprendedores

Preparando los números de septiembre y octubre de la revista y hablando con emprendedores de todos los tamaños y sectores, nos hemos encontrado con una larga lista de errores reincidentes, así que nos ha parecido interesante recuperar algunos posts:

¿Qué no hay que hacer cuando caen las ventas?

¿Cómo no equivocarse en el ahorro de gastos?

Errores básicos a la hora de poner en marcha una empresa.

Ah, y un consejo rápido para María José, que está lanzando una empresa muy interesante en un sector complicado en Internet (ha sido capaz de encontrar un nicho, lo que le da una ventaja competitiva, pero no hace las cosas más fáciles): que los demás te digan que te estás equivocando, no quiere decir que estés equivocado. No lo decimos nosotros lo dicen los ‘cerebros’ de Orbea.

Archivado en: libro

El error positivo en Twitter